miércoles 29

¿Cómo el cerebro percibe el mundo y genera recuerdos?

Publicado el 29/06/2022

El pasado 21 de junio, celebramos una nueva sesión del ciclo de Debates CaixaResearch, «Cómo el cerebro percibe el mundo y genera recuerdos», a la que asistieron más de 1.000 personas en línea. En esta ocasión, contamos con la participación del doctor Josep Dalmau (IDIBAPS – Hospital Clínic de Barcelona) y la doctora Guillermina López-Bendito (Instituto de Neurociencias de Alicante – CSIC), moderados por Pere Estupinyà, escritor y divulgador científico, y director de El cazador de cerebros, de TVE. 

Durante el encuentro se abordaron multitud de cuestiones, desde cómo se crean los circuitos neuronales hasta cómo puede nuestro propio cuerpo llegar a atacar el cerebro y cambiar nuestro comportamiento. Te damos algunas respuestas en esta crónica. 

 

¿Qué impacto tienen las emociones en nuestra percepción del mundo? 

«Nuestro cerebro recibe millones de informaciones sensoriales por segundo, pero solo somos conscientes de una pequeña parte, ya que nuestro estado de ánimo afecta a cómo de atentos estamos a lo que está pasando», explicaba la doctora López-Bendito. Para ilustrarlo, ponía de ejemplo que, en situaciones de estrés o miedo elevado, puede que no recordemos ciertos detalles. «El cerebro los recibe a nivel sensorial, pero solamente se centra en los circuitos que requieren más atención para dar una respuesta inmediata o de escape». 

Cómo se forman estos circuitos entre las neuronas de los órganos sensoriales y las distintas estructuras cerebrales es una de las incógnitas que intentan resolver en su laboratorio. «Sabemos cuándo se forma este “cableado”, en el desarrollo prenatal, pero todavía desconocemos muchos de los mecanismos que determinan cómo se localizan, posicionan, conectan y “hablan” estas neuronas». 

Sin embargo, hace un par de años, la doctora y su equipo realizaron un hallazgo importante en esta dirección. «Sabemos que cuando perdemos un órgano de los sentidos, sobre todo en etapas tempranas, se produce una pérdida de neuronas a nivel central. Si en el futuro somos capaces de “reponer” ese órgano sensorial, necesitaremos tener el cableado central preparado para que responda al nuevo órgano», explicaba. «Descubrimos que los astrocitos un tipo de células gliales que dan soporte anatómico y funcional a las neuronas tienen “memoria” y que podemos utilizar esa característica para reprogramar neuronas sensoriales específicas». De momento, ya lo han demostrado con éxito in vitro. Ahora, el reto es lograrlo en modelos de privación sensorial. 

 

¿Puede un anticuerpo cambiar radicalmente nuestro comportamiento? 

El futuro de Annalisa Meyer habría sido muy diferente si uno de los médicos que la trataba no hubiera oído hablar de las investigaciones del doctor Dalmau. 

Cuando todavía iba a la Universidad de Columbia, la joven estudiante empezó a presentar dificultades en el habla, espasmos, confusión y brotes psicóticos, entre otros, síntomas todos de una enfermedad, la encefalitis autoinmune, que se confirmó gracias a la descripción que había hecho de ella el doctor Dalmau. «En 2005 descubrimos la primera de estas enfermedades», explicaba. 

Observaron que los pacientes que compartían esta sintomatología tenían anticuerpos que atacaban su propio organismo. En el caso de Annalisa, contra un receptor con una función clave en la conexión entre las neuronas (los receptores NMDA). «La inmensa mayoría de los pacientes con este tipo de encefalitis autoinmune desarrolla problemas neurológicos muy graves que necesitan cuidados intensivos. En el pasado, estos pacientes fallecían o se etiquetaban erróneamente. Sin embargo, hoy en día se pueden tratar con inmunosupresores y se recuperan de manera favorable». 

En la actualidad, como parte del proyecto CaixaResearch, el doctor Dalmau y su equipo estudian la recuperación de personas con encefalitis crónica asociada a autoanticuerpos de una proteína llamada LGI1. «Esta proteína altera la función del hipocampo, donde la memoria de corto plazo se consolida en memoria de largo plazo». Una de las consecuencias es que estos pacientes presentan problemas en la formación de nuevas memorias y dificultades para recordar lo que ha pasado hace unos minutos o hace unos días. «Esto es muy interesante desde el punto de vista clínico y científico porque, eliminando estos anticuerpos, los pacientes se curan», concluía el doctor Dalmau. 

Si quieres saber más sobre estos dos proyectos punteros, puedes recuperar el debate completo aquí. 

 

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