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ELA, nuevos horizontes de esperanza gracias a la investigación

Publicado el 20/06/2021

El diagnóstico de esclerosis lateral amiotrófica, o ELA, a menudo empuja a los pacientes y sus familiares a un torbellino emocional tan intenso como exasperante. Ante la noticia de una enfermedad que afecta a las neuronas motoras, incurable y con una esperanza de vida de unos 3-5 años, deben también afrontar los retos que provoca una parálisis progresiva y profundamente incapacitante sin los recursos suficientes y el conocimiento profesional y social necesarios. 

De esta enfermedad neurodegenerativa –la tercera en número de casos tras el Alzheimer y el Parkinson– se diagnostica cada día a 3 personas en España. Pero, como en el caso de otras enfermedades minoritarias, la ELA durante un tiempo fue –y en gran parte todavía es– una gran desconocida. 

La luz al final del túnel en este gris escenario la pone, sin duda, la investigación, que en los últimos años está avanzando a pasos de gigante. En el apoyo de la investigación más pionera contra la ELA, Fundación ”la Caixa” ha sido un socio de la Fundación Luzón desde sus inicios. Juntas están apoyando algunos de los proyectos más prometedores en la lucha contra esta enfermedad de la mano del programa Talento ELA.

Hoy, Día Mundial de la ELA, os invitamos a conocer qué hemos aprendido y cómo la investigación está abriendo nuevos horizontes de esperanza para poder tratar esta enfermedad. El contenido de este artículo resume el Debate CaixaResearch celebrado el pasado martes 15 de junio.

 

Debate CaixaResearch “ELA, una enfermedad mortal… ¿por mucho tiempo?”, con Carmen M. Fernández-Martos, investigadora principal del laboratorio de Neurometabolismo en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo; y Rubèn López Vales, catedrático del Departamento de Biología Celular, Fisiología e Inmunología, e investigador del Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona. Modera: Jorge Alcalde, periodista y director de la revista Esquire.

¿Podemos decir que hay más de una ELA?

Sí. Es un conjunto de enfermedades con una sintomatología similar pero también tan diversa que personas que no conocen bien esta patología inicialmente pueden pensar que son enfermedades diferentes. Pero los síntomas comunes son claros: una debilidad muscular progresiva que acaba en parálisis y que, finalmente, provoca la muerte del paciente.

¿Por qué una persona desarrolla ELA?

En general, nos enfrentamos a una mezcla de factores genéticos y otros ambientales e individuales. Si lo hay, aún no hemos descubierto el mecanismo único subyacente a los diferentes tipos de ELA. De hecho, el origen hereditario se da solo en un 5-10% de los casos y se atribuye a mutaciones en más de 25 genes. La diversidad y la complejidad de esta enfermedad es el mayor reto al que nos enfrentamos.

¿Cómo se investigan los mecanismos de una enfermedad tan compleja?

En gran parte gracias al descubrimiento de genes mutados, lo que nos ha permitido generar modelos animales que han desarrollado ELA y así estudiar cuándo y cómo se da la muerte de las neuronas motoras. Algunos de estos mismos mecanismos se han visto a posteriori en necropsias con pacientes con ELA de tipo esporádico. Entender mejor estos mecanismos que se repiten en diferentes tipos de ELA puede llevarnos a terapias eficaces para un gran número de pacientes.

¿Más allá de la genética, qué tienen en común las personas que desarrollan ELA?

Los estudios en este campo son muy incipientes, pero con resultados prometedores. A nivel epidemiológico, se observan más casos tanto en regiones muy industrializadas como en zonas muy agrícolas. La presencia de metales pesados, el tabaquismo, las correlaciones con enfermedades inmunes,… Los marcadores aún son poco precisos, pero ya apuntan a estrategias de prevención y vías para nuevos tratamientos.

¿Por qué es tan importante entender el peso de los factores ambientales en la ELA?

La heterogeneidad de la ELA nos indica que son muchos los factores que contribuyen no solo a que una persona desarrolle o no ELA, sino también a cómo esta enfermedad evoluciona en cada paciente. Entender mejor los factores ambientales y de estilo de vida será clave para lograr una mejora de la esperanza de vida en los próximos años.

¿Los posibles tratamientos de la ELA tendrán que incidir en las células motoras?

No necesariamente. En los estudios con animales hemos descubierto que si la mutación genética asociada a la ELA se induce exclusivamente en las motoneuronas estos no desarrollan la enfermedad o bien lo hacen mucho más tarde y de manera más leve. Creemos que son otras las células las causantes del desarrollo de la ELA. Entre ellas, las células gliales (o glía) –que rodean las neuronas motoras–, cuya función es vigilar que el sistema nervioso funcione correctamente y detectar la presencia de patógenos. Cuando esto ocurre, se produce un proceso inflamatorio, que en el caso de la ELA sigue de forma incontrolada y es el detonante de la muerte continua de neuronas motoras, las cuales no se regeneran. El motivo, según ha descubierto el equipo de Rubèn López en el Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona, es que los pacientes con ELA no sintetizan la molécula que da la orden de parar el proceso inflamatorio, por lo que este evoluciona provocando una parálisis cada vez más severa. La estrategia terapéutica en la que trabajan, con apoyo del programa CaixaResearch, son fármacos que administren estos mediadores de la inflamación para controlarla y frenar el avance de la ELA. Esta investigación se encuentra en fase preclínica con animales, pero esperan resultados en el 2022, que de ser buenos, les llevarían ya al paso previo a la fase clínica con pacientes.

¿Y cuál es el efecto del metabolismo de cada paciente en la evolución de la ELA?

Sabemos, por ejemplo, que las personas con un índice de masa corporal bajo sufren una aceleración del curso clínico de la ELA. Y precisamente en este factor profundiza la investigación que lidera Carmen M. Fernández-Martos en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo (HNP), que con una ayuda CaixaResearch estudia el efecto de la leptina. Esta hormona, que sintetiza de forma natural el tejido adiposo, regula el gasto energético y el peso corporal a través de su acción sobre el hipotálamo. En el caso de la ELA, todavía no entendemos si su acción se altera como consecuencia de la enfermedad o es responsable de los mecanismos que la causan. A través de modelos animales, Carmen M. Fernández y su equipo esperan dilucidar el impacto de intervenciones nutricionales para aumentar el peso y así estimular la síntesis de la leptina y, tal vez, poner freno a la ELA. Si se confirma, el siguiente paso sería explorar terapias farmacológicas que administren leptina cuando el paciente lo requiera.

Entonces, ¿cuál es la estrategia ganadora para tratar la ELA?

En la ELA convergen varios mecanismos patológicos, por lo que la mejor estrategia terapéutica es aquella que combina diferentes dianas. Buscamos tratamientos con efectos sinérgicos: neuroproteger a la vez que reducimos los efectos inflamatorios podría ser una estrategia más efectiva.

Y para acabar: ¿será la ELA una enfermedad mortal por mucho tiempo?

A día de hoy, no tenemos ningún indicio de una terapia que pueda curarla o convertirla en crónica en todos los casos. Pero, gracias a la investigación, cada día queda menos para lograr terapias para ciertos tipos de ELA. En los últimos años hemos visto un número creciente de ensayos clínicos. Los horizontes terapéuticos son cada vez más y están más cerca. Y con más y mejor investigación llegaremos a ellos.

 

***

 

Este es un Día Mundial de la ELA especial para la comunidad CaixaResearch. Hace solo unos meses fallecía Francisco Luzón, conocido economista y enfermo de ELA. Fueron ocho años poniendo freno a la ELA, a la que siempre se enfrentó con realismo y optimismo. Sabía que es una enfermedad incurable, pero se negó a aceptar que tenga que seguir siéndolo para siempre. Al frente de la Fundación Luzón logró dar más visibilidad y aumentar la investigación de la ELA con el objetivo de que los pacientes que la sufren vivan más y mejor. Seguiremos al lado de su equipo para lograrlo.

En su memoria, acabamos este artículo recordando su leitmotiv:

“Ama la vida.
Vívela con pasión.
Levántate si te caes.”

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Categoría:

Investigación