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¿Cómo abordamos las enfermedades del corazón? Primera causa de mortalidad mundial

Publicado el 01/10/2021

El 29 de septiembre, Día Mundial del Corazón, se celebraba una nueva sesión de los Debates CaixaResearch que ponía el foco en las enfermedades cardiovasculares, la principal causa de defunción en el mundo.

Cada día, esta familia de enfermedades se cobra alrededor de 50.000 vidas, casi el doble del número diario de muertes por cáncer. Sin embargo, lo que las hace especialmente preocupantes es que, a menudo, evolucionan lentamente y durante muchos años no presentan síntomas notables. Y cuando finalmente se manifiestan, pueden hacerlo de una manera devastadora, incluso cuando ya es demasiado tarde para tratarlas.

Necesitamos más innovación e investigación para abordar todo ello de manera óptima. Pero, ¿cómo es más eficiente hacerlo?


Recupera el debate completo con el Dr. Valentín Fuster, director general del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares de Madrid (CNIC), director del Instituto Cardiovascular y médico jefe del Centro Médico Mount Sinai de Nueva York y presidente de la Fundación SHE – Fundación ”la Caixa”; la Dra. Gloria Santos, directora científica de la Fundación SHE – Fundación ”la Caixa” e investigadora posdoctoral de la Facultad de Medicina Icahn de Mount Sinai, y la Dra. Judit Cubedo, cofundadora y directora ejecutiva de GlyCardial Diagnostics, un proyecto que fue seleccionado en la convocatoria de CaixaResearch Validate 2015. Debate moderado por la periodista de El Confidencial, Ángeles Gómez.

Hacia un futuro más cardiosaludable: ¿qué ha cambiado en los últimos 21 años?

“Tengo buenas y malas noticias”, adelantaba de entrada el Dr. Fuster, una de las voces líderes y más respetadas del mundo en el ámbito de la cardiología. “Durante los últimos 15 años, la mortalidad cardiovascular ha disminuido notablemente. Esto se ha debido fundamentalmente a la reducción del tabaquismo y la mejora de la tecnología y la medicina, pero los datos recientes son alarmantes. La mortalidad está aumentando de nuevo y uno de los factores determinantes es el aumento de la obesidad”. 

Según la OMS, desde 1975 las cifras casi se han triplicado en todo el mundo, y el número de niños y adolescentes de edades comprendidas entre los 5 y los 19 años se ha multiplicado por 10.  

“En los últimos años, hemos aprendido cómo nuestra salud cardiovascular se ve influenciada por factores como la dieta, la actividad y el estrés y este conocimiento se ha transformado en exitosas campañas de salud pública, como la famosa 5 al día”, añadía la Dra. Gloria Santos.

Programas como el Healthy Communities o el Programa SI! de la Fundación SHE – Fundación ”la Caixa”, dirigidos a la prevención de estas enfermedades en más de 100.000 niños, jóvenes y adultos de España, México y EE. UU., están teniendo excelentes resultados, lo cual indica que las estrategias de prevención son efectivas para disminuir el riesgo cardiovascular tanto a nivel individual como poblacional. Sin embargo, la realidad es que “aunque se ha avanzado mucho en esta dirección, todavía queda mucho por hacer”, apuntaba la Dra. Santos. 

Diferentes enfoques para diferentes edades

Durante muchos años, la investigación se centró sobre todo en aprender más sobre estas enfermedades, “hasta el punto en que entendimos menos sobre la salud que sobre la enfermedad”, explicaba el Dr. Fuster. “Es una enfermedad silenciosa. Por eso es importante entender dónde están los límites. La salud cambia a lo largo de nuestra vida y es muy diferente promover la salud en un niño o niña, en un individuo de mediana edad o en personas de edad avanzada”, comentaba el doctor. 

“En la Fundación SHE trabajamos para mejorar estos hábitos. Adaptamos los mensajes que queremos transmitir en función de la edad. Con los niños trabajamos la prevención a través del juego, para lograr que entiendan los mensajes importantes para su salud desde edades tempranas. Con los adolescentes, enfocamos la información a través de sus referentes de imagen y de belleza”, explicaba la Dra. Santos. 

En las personas de mediana edad, actualmente el enfoque se centra en diseñar nuevas herramientas para comprobar si sus arterias están dañadas. Y en la población de mayor edad, se están estableciendo nuevos vínculos entre una mala salud cardiovascular y la aparición de la degeneración senil y el Alzhéimer. “Una vida temprana sana puede prevenir o retrasar los daños en los vasos cerebrales”, añadía el Dr. Fuster.

Precisamente en estos grupos de edad más avanzada, las nuevas terapias y herramientas de diagnóstico cobran especial relevancia. “La investigación básica es fundamental, pero ser capaces de acercar estos conocimientos y sus resultados a los pacientes es muy importante”, comentaba la Dra. Cubedo, fundadora de GlyCardial Diagnostics. “No es necesario que todos los investigadores sean emprendedores, pero esta vía está aquí y tiene un gran impacto”.

En GlyCardial Diagnosis, empresa derivada del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), trabajan desde el año 2017 en el desarrollo de una innovadora prueba de diagnóstico precoz de la isquemia miocárdica, responsable del 16 % del total de muertes en el mundo. Se trata del primer dispositivo en el mundo capaz de detectar la falta de riego sanguíneo en el corazón mediante un sencillo test diagnóstico, ideado para ser utilizado en ambulancias y urgencias y poder tratar rápida y adecuadamente a los pacientes. 

“Para nuestro equipo, acercar la investigación y sus resultados a los pacientes y a sus necesidades no es una posibilidad, sino una razón de ser”, apuntaba la Dra. Cubedo.

Un cambio de paradigma 

Pero, ¿son suficientes los programas de prevención, la investigación y la innovación para frenar las cifras? 

“Realmente tenemos que cambiar el paradigma, cambiar la cultura general sobre la salud y recuperar los valores”, apuntaba el Dr. Fuster. “Los avances técnicos son tan importantes como los emocionales y la empatía intergeneracional es fundamental”. 

El contrapunto lo ponía la Dra. Cubedo: “no basta con conocer el impacto de las enfermedades cardiovasculares, sino de que nos importen. Si los niños conocen los problemas de salud de sus padres y de sus abuelos, serán mucho más conscientes de sus consecuencias”.

El cambio, coincidían los tres expertos, debe ser a todos los niveles: tanto dentro del núcleo familiar, como en el de amistades y compañeros de trabajo. Trabajar la salud desde la comunidad y remar todos en el mismo sentido. Desde los mensajes que se transmiten en la escuela y los de nuestros médicos, hasta las campañas de publicidad. “Todos deberían sumar. Necesitamos mensajes transversales y coherentes, y que los reciban los más pequeños y los mayores”, añadía la Dra. Santos.

Está claro que cuidar la salud del corazón requiere un cuidado integral. En palabras del Dr. Fuster, “ciencia, salud y educación. En 30 años, la importancia de estas tres palabras no cambiará”.

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