2025 a través del microscopio
Publicado el 12/12/2025

Uno de los motores más poderosos del ser humano es la curiosidad, ese impulso que nos lleva a explorar lo desconocido, a comprender el mundo que nos rodea e incluso a entender nuestra propia biología. La curiosidad puede nacer del simple deseo de saber, pero también de la voluntad de transformar el conocimiento en salud o en impacto social.
Las Instantáneas de este 2025 son un ejemplo de que la curiosidad, a través de la investigación, puede convertirse en avances en salud. Se trata de ocho imágenes tomadas por los investigadores de nuestra red que reflejan algunos de los descubrimientos más destacados del año y que, por sus colores y sus texturas, podrían pasar por auténticas obras de arte. En varias de ellas, artistas becarios de la Fundación ”la Caixa” han aportado su interpretación creativa y nos han invitado a contemplar la ciencia desde una perspectiva completamente nueva.
Nuevas posibilidades para abordar el cáncer
Los microtúbulos que vemos en la imagen, formados por proteínas llamadas tubulinas, actúan como un andamio que sostiene la célula y organiza sus movimientos. Participan, por ejemplo, en la distribución del ADN durante la división celular, proceso que, si se altera, puede favorecer el desarrollo de cáncer.
En un estudio liderado por Helder Maiato en el i3S de Oporto se ha descubierto que una modificación química de la tubulina tipo α, llamada detirosinación, es clave para guiar correctamente los cromosomas durante la división celular, un hallazgo que ofrece nuevas oportunidades para mejorar el diagnóstico y tratamiento del cáncer.
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Nuestros aliados ante un exceso de calorías
Cuando consumimos más calorías de las que necesitamos, unas células llamadas adipocitos almacenan el exceso en forma de grasa para evitar que se acumule en otros órganos y tejidos, donde podría resultar tóxico.
Un estudio del CNIC liderado por Miguel Ángel del Pozo ha revelado cómo logran estas células expandirse sin dañarse: las caveolas, pequeños pliegues de su membrana que actúan como sensores y amortiguadores de tensión, les permiten almacenar grandes cantidades de lípidos de forma segura. Este hallazgo amplía nuestra comprensión de las enfermedades metabólicas y abre la puerta a nuevas estrategias para combatir trastornos asociados al exceso energético, como la obesidad o el síndrome metabólico.
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Un actor clave desde las fases tempranas del alzhéimer
El alzhéimer provoca una degeneración progresiva de las neuronas que afecta a la memoria, la capacidad de relacionarse e incluso la identidad, y que aún no tiene cura. Tradicionalmente se pensaba que el daño cerebral requería la presencia de dos proteínas asociadas a la enfermedad: beta amiloide y tau.
En un estudio reciente del Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC) se ha descubierto que la beta amiloide por sí sola puede dañar el hipocampo —una región clave para la memoria— en fases tempranas y anticipar los síntomas. El hallazgo, basado en muestras de la cohorte Alfa, impulsada por la Fundación ”la Caixa”, y en resonancias de alta resolución, refuerza la importancia de la detección precoz y la necesidad de ensayos clínicos dirigidos a personas con riesgo de padecer la enfermedad.
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Un nuevo avance contra el cáncer de hígado
Cada año se diagnostican más de 860.000 casos de cáncer de hígado; el carcinoma hepatocelular es el más común y uno de los más letales. La enfermedad es compleja: existen cuatro subtipos con alteraciones genéticas y características distintas, lo que dificulta predecir cómo responderá cada paciente al tratamiento.
Un estudio liderado por el doctor Josep M. Llovet, del Hospital Clínic – IDIBAPS, ha desarrollado una plataforma de cribado con 25 modelos de ratón y organoides —órganos en miniatura— que reproducen estos subtipos y permiten evaluar la eficacia de los tratamientos en cada caso. Los primeros resultados señalan la cladribina como un tratamiento prometedor en combinación con la terapia estándar, lo que abre el camino hacia terapias más precisas y personalizadas.
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El viaje celular que nos pone cara
En esta instantánea vemos células de la cresta neural en pleno desarrollo embrionario, migrando para formar estructuras como la cara. El grupo de Eloísa Herrera, del Instituto de Neurociencias CSIC-UMH, ha descubierto que dos proteínas, ARID1A y ZIC2, son claves para que estas células inicien su viaje y que, cuando fallan, pueden provocar malformaciones craneofaciales, hallazgo que favorece la creación de futuras terapias.
A la becaria de la Fundación ”la Caixa” y artista Marta Velasco, la misma imagen le sugiere el paso del tiempo, desde lo minúsculo hasta superficies enormes y milenarias, y le recuerda la obra de artistas como Helen Frankenthaler y Tracey Emin. Como vemos, una imagen científica puede ser al mismo tiempo una pista para entender el desarrollo de nuestro cuerpo y una fuente de inspiración visual.
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Una nueva pista contra el infarto
Para el becario de la Fundación ”la Caixa” Guillermo Mora, un laboratorio y el estudio de un artista tienen mucho en común: en ambos hay búsqueda, ensayo y error. Al observar esta instantánea ve desplazamiento, un mapa de movimiento y fuga que le recuerda las obras de Karla Black. Pero ¿qué muestra realmente?
La imagen revela una arteria con placas de grasa que se acumulan en sus paredes y pueden causar aterosclerosis. El equipo de David Sancho en el CNIC ha descubierto que unas células del sistema inmunitario, las cDC1, participan en la formación de estas placas. Al eliminar esas células en modelos animales, las placas se reducen. El descubrimiento puede dar paso a terapias más precisas y eficaces.
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Una conexión inédita entre cerebro e intestino
A primera vista, esta imagen podría parecer una obra de arte contemporáneo: una textura artificial y casi aleatoria. Para Gema Álava, artista y becaria de la Fundación ”la Caixa”, evoca un cielo estrellado o una red de ciudades vistas desde el aire, y la titularía Universos de lo máximo y lo mínimo. Le recuerda a Jackson Pollock por su dinamismo y esa sensación de movimiento suspendido.
En realidad, la instantánea muestra neuronas POMC del hipotálamo, una región del cerebro que regula el hambre y el metabolismo. El equipo de Marc Claret, investigador del IDIBAPS, ha descubierto que estas neuronas pueden alterar la composición de la microbiota intestinal en pocas horas, confirmando así que el cerebro y el intestino se comunican en ambos sentidos. Este hallazgo abre nuevas vías para tratar enfermedades como la obesidad, la diabetes de tipo 2 o ciertos trastornos digestivos.
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El escudo celular que protege el cáncer
Tanto en el arte como en la investigación del cáncer, mirar más allá de lo evidente puede transformar nuestra manera de ver una obra y de entender una enfermedad. Para Max Azemar, artista y becario de la Fundación ”la Caixa”, las texturas y la superposición de planos de esta imagen evocan el instante de una explosión de luz, la energía de una aurora boreal o incluso la representación de la absenta en el impresionismo del siglo XIX.
En el ámbito científico, la imagen muestra un hallazgo del equipo de Xavier Trepat y Alice Perucca, del IBEC: los fibroblastos, células del entorno tumoral, forman una barrera que impide que las células inmunitarias eliminen las de cáncer de mama. Lo descubrieron gracias a MIRO, un «chip» desarrollado por su grupo que, al recrear un tumor y su entorno, permite observar el modo en que esas barreras frenan la inmunoterapia, lo que constituye un avance hacia tratamientos más eficaces y personalizados.
Te contamos más en la entrevista completa y el hilo de X y Bluesky.
