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El nuevo mapa de las enfermedades tropicales

Publicado el 25/07/2025

Abres los ojos una mañana de verano y descubres varias picaduras en tu piel. Días después tienes fiebre y náuseas, y un dolor intenso se apodera de tus articulaciones. En la consulta recibes un diagnóstico inquietante: dengue. «Pero ¿no era una enfermedad exótica?», te preguntas. La respuesta es obvia: ya no. 

Aunque parezca el inicio de una novela distópica, este fragmento bien podría reflejar vivencias reales de algunas personas que habitan en tu misma ciudad. En España, sin ir más lejos, se han registrado algunos casos autóctonos de enfermedades tropicales que hasta hace poco nunca habían pisado suelo europeo. Y lo más preocupante: no son incidentes aislados, sino señales de un cambio más profundo. 

«Algunas de ellas solo ocurrían de forma esporádica, como el virus del Nilo occidental, pero ahora ya son endémicas. Otras, como el dengue, el zika o el chikunguña, llegan como casos importados y esporádicamente causan pequeños brotes en Europa», explica Jordi Figuerola, investigador CaixaResearch de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) y CIBERESP. 

Jordi Figuerola, investigador CaixaResearch de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) y CIBERESP. 

Como en toda emergencia sanitaria, entender por qué ocurre es fundamental para abordarla. «El crecimiento de la población y la deforestación alteran el hábitat de animales capaces de propagar enfermedades tropicales. A esto se suman el cambio climático y la movilidad internacional, que favorecen la expansión de los patógenos y los insectos vectores, como mosquitos o garrapatas», explica José Muñoz, jefe del Servicio de Salud Internacional del Hospital Clínic e investigador de ISGlobal. 

«Para prevenir su expansión no basta con conocer dónde están los patógenos, también es preciso saber qué vectores habitan en cada zona y cómo interactúan con animales y humanos. Si reducimos el vector, reducimos las posibilidades de infección», añade Aitana Oltra, becaria de la Fundación ”la Caixa”, especialista en gestión de la ciencia en el CEAB-CSIC y cofundadora del proyecto Mosquito Alert, con apoyo de CaixaResearch. 

En los países donde estas enfermedades son endémicas existen programas de control adaptados a cada caso, como las redes mosquiteras impregnadas para el mosquito transmisor de la malaria. En Europa, en cambio, la estrategia consiste en evitar que estas enfermedades se establezcan y comiencen ciclos de transmisión

El equipo de José Muñoz desarrolla un modelo de vigilancia llamado FAMBA, basado en la movilidad internacional. «Es un sistema de telemedicina para viajeros que recoge datos de salud en tiempo real y los analiza con inteligencia artificial para detectar enfermedades emergentes de forma temprana», explica. «Nuestro objetivo es realizar una prueba de concepto a escala europea para demostrar su eficacia». 

José Muñoz, jefe del Servicio de Salud Internacional del Hospital Clínic e investigador de ISGlobal. 

Jordi Figuerola, en cambio, centra su investigación en el virus del Nilo occidental, cuya incidencia sigue aumentando en España, con 158 casos y 20 muertes en 2024. «Queremos generar modelos predictivos de la abundancia de mosquitos y el riesgo de transmisión del virus para mejorar su control. Gracias a nuestro trabajo hemos descubierto nuevas especies de vectores y hemos detectado la circulación del virus un mes antes de que se produzcan los primeros casos en humanos».

La participación ciudadana también juega un papel clave en el seguimiento de virus y vectores. Como demuestra la aplicación Mosquito Alert, «gracias a la participación de la sociedad y a las nuevas tecnologías, la plataforma es capaz de recopilar en tiempo casi real datos y fotos sobre mosquitos vectores en Europa, y ha detectado incluso nuevas especies en lugares donde antes no se conocían. Esta información permite activar rápidamente los protocolos de control», explica Aitana. 

Implicar a la ciudadanía ha enriquecido en gran medida la recogida de datos y ha acelerado la detección de vectores en territorios amplios, superando así las limitaciones de los métodos tradicionales. Además, «una sociedad informada y activa está mejor preparada para aplicar medidas de control y comprender la complejidad del problema», añade Aitana. 

Aitana Oltra, becaria de la Fundación ”la Caixa”, especialista en gestión de la ciencia en el CEAB-CSIC y cofundadora del proyecto Mosquito Alert.

En efecto, mientras la investigación avanza hay mucho que se puede hacer para preparar a la ciudadanía ante esta nueva amenaza. «Nuestra protección comienza en casa: vaciando recipientes con agua estancada donde los mosquitos puedan reproducirse, como platos bajo las macetas o depósitos del aire acondicionado. También conviene proteger las ventanas con mosquiteras y, en zonas donde abunde este insecto, usar manga larga y repelentes», explica Jordi. 

«Lo más importante es seguir las indicaciones de Salud Pública. En verano, por ejemplo, hay una mayor densidad del mosquito tigre y más casos de dengue diagnosticados en nuestro país», advierte José. 

El mapa de las enfermedades infecciosas está en constante evolución. Los expertos lo tienen claro: la ciencia, la prevención y la participación activa de la sociedad son la clave. Solo así podremos anticiparnos a los riesgos, estar mejor preparados y evitar escenarios tan inquietantes como el que abre este artículo. 

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