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Comprometidos con la investigación en cáncer

Publicado el 28/11/2022

Hoy, 28 de noviembre de 2022, la directora general de la Fundación Científica de la Asociación Española Contra el Cáncer, Isabel Orbe, y el director del área de Relaciones con Instituciones de Investigación y Salud de la Fundación ”la Caixa”, Ignasi López, han presentado en CaixaForum Madrid la segunda edición del informe Comprometidos con la investigación en cáncer, realizado por ambas instituciones.

Según datos de la OMS el cáncer es ya la principal causa de muerte en el mundo: en 2020 se atribuyeron a esta enfermedad casi 10 millones de defunciones, es decir, casi una de cada seis de las que se registran. Muchos casos se pueden curar si se detectan a tiempo y se tratan eficazmente, por lo que es fundamental investigar para lograr prevenir esta enfermedad, detectarla de forma precoz y tratarla adecuadamente. Con el objetivo de analizar y entender la evolución del sistema de investigación en cáncer en España, ambas entidades han dado continuidad al informe que impulsaron en 2018 con datos de 2010 a 2016 y han analizado la situación de la investigación y la innovación oncológica en el periodo 2016-2020. 

El informe, con asesoría científica de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (ASEICA), utiliza datos públicos, proporcionados por las tres agencias nacionales: Agencia Estatal de investigación (AEI), Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y Centro de Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI). En el ámbito privado se recogen los datos de la Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO) así como de las principales entidades filantrópicas.

A pesar de que el gasto general en I+D+i ha recuperado los niveles de 2010, el 1,41% actual de PIB dedicado por España a investigación queda lejos del 2% que el Plan Estatal para la Investigación Científica, Técnica y de Innovación 2017-2020 establecía para 2020. España es el país con el menor crecimiento del gasto en I+D en términos de PIB de todos los países de referencia, con un ligero incremento del 1,36% al 1,41% en los últimos diez años. 

En cuanto a la financiación de la investigación oncológica específicamente, el informe apunta que la financiación por parte de las entidades filantrópicas es la que más aumentó entre 2015 y 2020 hasta alcanzar los 140 millones de euros (126,5% de variación entre 2015-2017 y 2018-2020). La financiación pública nacional, que le ha dedicado 347 millones de euros en los cinco últimos años, ha presentado un ligero aumento en el periodo 2018-2020. Por su parte, la captación de fondos europeos se ha recuperado en 2019 y 2020 con valores cercanos a los del año 2017. Entre 2015 y 2020, los fondos europeos supusieron un aporte de 205 millones a este ámbito.

España se ha consolidado con el tiempo como uno de los países más competitivos en atracción de fondos europeos en investigación en oncología, tanto en número de proyectos como en importe financiado (por número de habitantes), demostrando también gran capacidad de liderazgo en el programa Horizon 2020, donde los investigadores españoles han sido coordinadores en más del 70% de sus participaciones, el ratio más alto del panel.  

En cuanto a la innovación, el apoyo público a este capítulo en cáncer en España se muestra mayoritariamente en forma de préstamos a través del CDTI (con más del 80% de la financiación reembolsable), lo cual sitúa en desventaja a las empresas innovadoras de España frente a las de otros países, que tienen más acceso a subvenciones. Nuestras empresas sufren así un sobreendeudamiento que limita su crecimiento en un sector que, además, tiene un alto riesgo en fases tempranas. Sin embargo, en 2020 se observa un cambio de tendencia gracias a los fondos Next Generation y a los programas Misiones Grandes Empresas y Neotec.

se observa el incremento en la financiación de proyectos de transferencia en cáncer por parte de las entidades filantrópicas, con un punto de inflexión importante a partir del año 2018-2019, coincidiendo con la apertura y consolidación de convocatorias competitivas en innovación y transferencia por parte de algunas de las entidades filantrópicas como la propia Asociación Española Contra el Cáncer y la Fundación ”la Caixa”.

La financiación pública a proyectos de I+D empresarial se concentra en cánceres más prevalentes, donde el desarrollo tecnológico en diagnóstico y tratamiento se encuentra más avanzado, como cáncer colorrectal (32.7%) y próstata (7.9%). La financiación pública, en investigación básica, se centra en tumores del sistema nervioso central (11.7%) y leucemia (11.3%), ambos con menor prevalencia entre la población y en los cuales el sistema de innovación y transferencia se encuentra menos desarrollado.

Una investigación de calidad no siempre alineada con las necesidades clínicas

A pesar de todo, la investigación en España sigue demostrando “hacer más con menos”. Nuestro país tiene grupos de investigación en cáncer de gran de calidad, lo que se refleja en el hecho de que nuestros investigadores continúen involucrados en el 3% del trabajo publicado en el ámbito científico a nivel mundial, manteniendo su posición en el top10 de países que más publican sobre cáncer y logrando una especialización mayor (desde 2016, el 4% de toda la investigación en España está relacionada con el cáncer). 

A pesar de la evolución positiva en su capacidad para publicar en revistas de alto impacto, el sistema español parece haber acabado su fase de expansión en estos indicadores (igual que sucede en la mayoría de sistemas) si nos comparamos con otros sistemas como China o India en la última década, que están en pleno crecimiento de su producción científica. 

De forma parecida a lo que sucede a nivel mundial, en España la investigación por tipo de cáncer presenta una mayor dedicación al colorrectal, pulmón, mama, melanoma y cánceres no-sólidos como los linfomas o el mieloma. 

En aquellos cánceres con supervivencias más bajas, el impulso de la investigación traslacional y clínica está por debajo de las necesidades de los pacientes. Los cánceres de pulmón, páncreas, hígado, estómago y esófago son los cinco tipos de cánceres que representan el 38.3% de la mortalidad anual por cáncer en nuestro país, pero solo cuentan con el 17.7% de toda la financiación pública y el 21.8% de todos los ensayos clínicos llevados a cabo en España.

Una investigación clínica creciente y necesaria

El reto actual en oncología pasa por acelerar el acceso a nuevos tratamientos. Por ello, resulta fundamental la realización de ensayos clínicos. En este sentido, el sistema sanitario español sigue contribuyendo muy activamente a la investigación clínica. Aunque el crecimiento en volumen de ensayos fue más sustancial entre 2010 y 2016, España ha crecido en los últimos 5 años más que cualquier de los países analizados (>35% en 2015-2019, comparado con 2010-2014). Con todo, sigue por detrás de los Países Bajos y Francia en ensayos clínicos por habitante.

España presenta una clara prevalencia de los ensayos de patrocinio privado, si bien su prevalencia empieza a disminuir (eran el 77% en 2010 y el 68% en 2019), ya que en los últimos 4 años se verifica un aumento de los ensayos clínicos independientes (en 2019, por ejemplo, el ISCIII puso en marcha una convocatoria de ensayos clínicos independientes).  

En palabras de Ignasi López: «En Fundación ”la Caixa” estamos convencidos de que la investigación en cáncer es el mejor camino para reducir el impacto de la enfermedad. Para lograr el avance hacia tratamientos y técnicas más avanzadas, ofrecemos apoyo continuado a centros de referencia como el Vall d’Hebron Instituto de Oncología o el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. Además, impulsamos el talento emergente y los proyectos de investigación básica, clínica o traslacional de mayor calidad a través de nuestras convocatorias de ayudas a la investigación y la innovación».

Por su parte, Isabel Orbe, directora general de la Fundación Científica de la Asociación Española Contra el Cáncer, señala que “nuestra organización trabaja para corregir las desigualdades en el acceso a los resultados de investigación y llevarlos directamente al paciente. Eso pasa por invertir en tumores con la supervivencia baja y cánceres poco frecuentes, mejorar el entorno laboral de los investigadores y potenciar su presencia en proyectos internacionales. Por todo esto, dedicamos una buena parte de nuestro esfuerzo para que nuestros investigadores tengan las herramientas necesarias y puedan participar y liderar estudios de alta calidad. Ayudas como “Cancer Gran Challenges”, junto al Cancer Research UK y National Cancer Institute, están pensadas para el desarrollo internacional de la carrera de nuestros investigadores, algo que beneficiará a nuestros pacientes”.

La tipología de intervención de los ensayos clínicos de patrocinio privado en España es muy similar a la de otros países estudiados, con la mayoría de los ensayos investigando fármacos, aunque otras tipologías de ensayos clínicos, como los de productos etiquetados como “biológicos”, “procedimientos” y “radiación” están ganando relevancia. 

También el perfil de los ensayos clínicos de patrocinio privado es similar al de otros países de nuestro entorno, con una representación bastante equilibrada de fases de la investigación clínica. Asimismo, y directamente relacionado con el desarrollo del sistema español en la última década, se observa el crecimiento de ensayos en fase 1 con respecto al año 2010. Los ensayos clínicos independientes presentan una mayor predominancia en fases iniciales y sin fase (observacionales, aparatos). España presenta una distribución por fases en la última década con alguna preferencia por los ensayos en fase 2 y 3, aunque esta tendencia se está revirtiendo a favor de ensayos en fases iniciales y sin fase.

Un relevo generacional necesario para la sostenibilidad del sistema

El informe no percibe una mejora significativa en el liderazgo femenino ni en la entrada de jóvenes que lideren proyectos en el ámbito de la investigación oncológica. En este sentido, el español es un sistema envejecido donde resulta difícil consolidar el talento investigador, lo que pone en peligro la sostenibilidad del sistema a largo plazo.

Lo demuestra también el hecho de que la mayor parte de la financiación es captada por categorías senior. Si bien los investigadores españoles son muy competitivos en las convocatorias del European Research Council (ERC), lo son especialmente en las ayudas advanced y no starting, al contrario de lo que sucede, por ejemplo, en Países Bajos. 

 

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