martes 27

Instantánea del mes: «Topografía digital»

Publicado el 27/10/2026

Hay descubrimientos y creaciones que comparten una misma premisa: hacer visible lo invisible. En esta entrega, el arte y la medicina cruzan sus caminos para revelar las estructuras que sostienen la vida.

Para recorrer la convergencia entre arte electrónico y cardiología molecular contamos con la participación de la artista visual y becaria de la Fundación ”la Caixa” Isabel Merchante y del investigador de nuestra red José Jalife, líder del grupo de Arritmias Cardíacas del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) y responsable del estudio publicado en la revista Nature que explora el uso de moléculas presentes en el organismo para prevenir arritmias graves y normalizar el ritmo cardíaco.

Empezamos con la artista.

Isabel Merchante / Crédito: Alvy Studio, 2025

Isabel Merchante desarrolla esculturas e instalaciones que integran robótica, programación e inteligencia artificial. Sus proyectos convierten la tecnología en una herramienta emocional y poética, para reimaginar nuestra forma de interactuar con ella más allá de fines productivos. Su última obra, Constellation Creatures, utiliza técnicas de machine learning para crear un lenguaje hablado por dos agentes robóticos que se transmite mediante la luz y el color, explorando cómo sistemas artificiales son capaces de crear sus propios lenguajes, al margen de la percepción humana.

Constellation Creatures (2026), obra de Isabel Merchante 

 

Isabel, ¿a qué obra o artista te recuerda esta imagen?

Isabel (I): Me recuerda a la instalación Pulse Topology, del artista Rafael Lozano-Hemmer, una obra de arte electrónico que se activa con la presencia de los visitantes en tiempo real, con los datos biométricos de los latidos de sus corazones. Es un artista al que admiro y un referente internacional del arte electrónico.

Pulse Topology (2022), de Rafael Lozano-Hemmer / Fuente: Atelier Lozano-Hemmer

 

Al mirarla, ¿qué te evoca esta imagen?

I: Veo una superficie digital que se expande como si fuese un cultivo biológico, o también podría ser la vista aérea de una ciudad iluminada de noche. Si tuviera que ponerle un nombre, sería Topografía digital. 

 

Continuamos con el investigador José Jalife. 

José, desde una mirada científica, ¿qué vemos en esta imagen?

José (J): La imagen muestra un segmento de célula cardíaca del ventrículo izquierdo, en concreto la sección de un túbulo T, que son unas invaginaciones de la membrana plasmática celular que trabajan junto a los músculos cardíacos. Teñidas con anticuerpos fluorescentes, pueden verse proteínas formando canales Kir2.1 de potasio (verde) y NaV1.5 de sodio (rojo), mientras que los puntos amarillos demuestran colocalización. 

 

¿Qué habéis descubierto con este estudio?

J: Nuestros datos sugieren que las poliaminas (pequeñas moléculas presentes en todos los seres vivos y que intervienen en el crecimiento y la división celular, y que se usan como suplementos), en concreto la espermina y la espermidina, son efectivas para tratar el síndrome de QT corto tipo 3 (SQTS3) en un modelo experimental de ratón para esta enfermedad. El SQTS3 es una enfermedad cardíaca genética muy rara que puede causar desmayos o muerte súbita por irregularidades en la frecuencia y el ritmo cardíaco debido a anomalías en los canales de potasio y sodio de las células cardíacas, encargados de la repolarización del corazón.

Ana Isabel Moreno Manuel, investigadora y primera autora del artículo, y José Jalife, último autor del artículo

 

¿A qué problema responde vuestro hallazgo y cómo lo habéis resuelto?

J: Responde a la necesidad de profundizar en el conocimiento de los mecanismos responsables de esta enfermedad y de encontrar tratamientos dirigidos. 

Para ello usamos ratones con la misma mutación genética. Al darles poliaminas, su ritmo cardíaco se normalizó y disminuyó el riesgo de arritmias peligrosas. Aunque los resultados son prometedores, para que pueda aplicarse en hospitales, se debe confirmar que este tratamiento es seguro y eficaz en personas. Se necesitan más investigaciones junto a personal médico especializado y junto a un Comité de Ética de la Investigación, además de ensayos clínicos en pacientes donde la terapia estándar haya fracasado, resulte intolerable o no esté disponible, y también establecer una colaboración formal con un socio farmacéutico que cumpla con las normas de buenas prácticas de fabricación y cuente con un perfil químico estandarizado y verificable de las moléculas.

 

¿Qué impacto creéis que tendrá este descubrimiento en la sociedad?

J: Lo más destacable es que ha permitido demostrar que, aparte de los tratamientos existentes para los síntomas como las arritmias, es posible desarrollar una terapia segura que actúe en el origen molecular del problema, lo que abre la puerta a nuevas estrategias terapéuticas más específicas. 

Además, este descubrimiento contribuye a la reutilización de medicamentos, un abordaje que pretende dar un nuevo uso a medicinas ya existentes, lo cual ahorra tiempo y dinero en el desarrollo de tratamientos, especialmente para enfermedades raras. 

 

Acabamos, como siempre, con una reflexión sobre lo que une ciencia y arte. Isabel, ¿qué relación crees que hay entre ambos?

I: Creo que se nutren mutuamente y que no hay tanta diferencia entre ellos. La ciencia y el arte navegan en la incertidumbre y sus descubrimientos o creaciones iluminan la vida de las personas.

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