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Con CaixaImpulse, la innovación apunta a las enfermedades minoritarias

Publicado el 28/02/2021

Si te diagnostican una enfermedad minoritaria, es probable que tu médico no haya tratado antes dicha enfermedad o incluso que nunca haya oído hablar de ella. De hecho, puede que seas la única persona de tu ciudad, o hasta de tu país, que la sufra. Esta es la realidad para los más de 300 millones de personas en todo el mundo que tienen una enfermedad minoritaria, que se define como una enfermedad que afecta a menos de 1 de cada 2.000 personas. Se estima que hay 7.000 enfermedades que cumplen estos criterios.

Los pacientes y sus familiares no solo se sienten solos, sino que, en muchos casos, pueden transcurrir varios años hasta que reciben el diagnóstico correcto. Si bien el debut se puede producir en cualquier momento desde el nacimiento hasta la etapa adulta tardía, alrededor del 50 % de los afectados son niños y el 95 % de las enfermedades minoritarias actualmente no cuentan con un tratamiento autorizado. 

Para cambiar esta situación y garantizar un tratamiento para cada paciente, así como retrasar la progresión de cada enfermedad minoritaria, la Fundación ”la Caixa” apoya el desarrollo de tratamientos innovadores a través del programa de aceleración de CaixaImpulse. Hasta la fecha, once de estos proyectos, que abordan una variedad de enfermedades raras que van desde trastornos musculares hasta cánceres infantiles y otros, han recibido ayuda financiera, así como formación y acompañamiento experto. 

Hoy, en el Día Mundial de las Enfermedades Raras, hablamos con los directores de tres proyectos de CaixaImpulse que abordan las enfermedades minoritarias: Valle Palomo, científica en el Center for Biological Research (CIB-CSIC), Beatriz Llamusí, investigadora de la Universitat de València, y Albert Quintana, de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).

 

Diana innovadora para la ELA

Valle Palomo, que también es becaria de ”la Caixa”, dirige un proyecto de CaixaImpulse para desarrollar un tratamiento para la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa incurable.

Las enfermedades raras alteran la vida de las personas que las padecen y, a menudo, de una forma muy incapacitante. Estos pacientes merecen tener opciones terapéuticas. 

La ELA es una enfermedad devastadora que provoca la pérdida progresiva de las neuronas motoras que controlan los músculos. La mayoría de los pacientes mueren entre 2 y 4 años después de recibir el diagnóstico. Gracias al desafío del cubo de agua helada, los fondos de investigación para la ELA han aumentado considerablemente y ahora estamos empezando a ver los resultados. En concreto, se están descubriendo innovadoras dianas terapéuticas que nos ayudarán a afrontar la enfermedad desde diferentes ángulos.

Una de estas dianas es la TDP43, una molécula que no funciona correctamente en los pacientes de ELA y cuya disfunción también se ha descubierto recientemente en la enfermedad de Alzheimer, lo que demuestra que las investigaciones de enfermedades raras también benefician a los pacientes que sufren enfermedades más comunes. 

El objetivo de nuestro proyecto es desarrollar un fármaco que restablezca la TDP43 y, por tanto, revierta la degeneración neuromuscular. Nuestro fármaco ha demostrado resultados prometedores en los ensayos preclínicos y, gracias al apoyo de CaixaImpulse, ya se ha obtenido la licencia y actualmente se está sometiendo a estudios reguladores para obtener la autorización para realizar ensayos clínicos en humanos.

 

Un fármaco pionero en el mundo para la distrofia miotónica

Beatriz Llamusí dirige el proyecto de CaixaImpulse «Modulación terapéutica de la expresión del gen MBNL1-2 en la distrofia miotónica», que ahora es una spin-off de la Universitat de València llamada Arthex Biotech S.L., de la que Llamusí es directora general y cofundadora. 

Todas las enfermedades merecen nuestra atención, aunque su prevalencia no sea muy elevada. En el caso de la distrofia miotónica, la enfermedad para la que estamos desarrollando un tratamiento, hay más de un millón de personas que sufren sus graves efectos debilitantes, además de la enorme carga que supone tener que acudir a muchos especialistas diferentes. 

Si bien se han producido muchos avances en el conocimiento de los mecanismos de la distrofia miotónica en las últimas décadas, aún no existe ningún tratamiento eficaz. Solo un fármaco ha conseguido llegar al ensayo clínico de fase I, pero no más allá. 

El fármaco que estamos desarrollando estimulará la producción de proteínas similares a muscleblind (MBNL) en las células musculares de los pacientes. Es la falta de estas proteínas la que provoca el deterioro y la debilidad muscular grave que se observa en la distrofia miotónica. Nuestro proyecto es el primero y el único que se dirige a los microARN como estrategia terapéutica contra esta enfermedad. CaixaImpulse nos permitió crear un plan de valorización para determinar si era viable introducirlo en el mercado. Ahora hemos seleccionado una molécula candidata y esperamos iniciar los ensayos clínicos en pacientes humanos a principios del año que viene.

 

CBD para tratar las enfermedades mitocondriales

Albert Quintana dirige el proyecto de CaixaImpulse MitoCBD, un tratamiento basado en el CBD para un tipo grave de enfermedad mitocondrial conocida como síndrome de Leigh.

Durante muchos años, las investigaciones de enfermedades raras no se consideraron rentables y, por ello, a menudo se pasaron por alto. Afortunadamente, esta situación ha cambiado en los últimos años. Ahora la actitud es que, aunque solo haya 1 de cada 5.000 niños afectados, como ocurre con las enfermedades mitocondriales, les debemos a estos niños intentar determinar qué les ocurre y cómo podemos ofrecerles una vida mejor.

El síndrome de Leigh afecta a alrededor de 1 de cada 40.000 nacidos vivos y provoca discapacidades graves en los pacientes. Se suele diagnosticar a los niños en los primeros meses de vida y la mayoría no sobrevive más allá de los diez años.

Los síntomas principales son causados por la muerte neuronal, a menudo por culpa de un elevado estrés oxidativo. Hemos probado el CBD, un compuesto antioxidante y neuroprotector, en modelos murinos con síndrome de Leigh y hemos obtenido resultados muy prometedores, tanto una reducción de los síntomas como un aumento de la esperanza de vida.

CaixaImpulse ha contribuido al avance de nuestro proyecto en las etapas preclínicas y vamos a iniciar los ensayos clínicos en pacientes humanos a principios del año que viene. Como el CBD un fármaco seguro y bien tolerado ya está autorizado, podemos acelerar su desarrollo y esperamos que llegue al mercado en los próximos cinco años. Creemos que el CBD también podría ser una solución para otras enfermedades, sobre todo, aquellas en las que existe un mecanismo similar de muerte neuronal.

 

Desde el 2015, el programa CaixaImpulse ha acercado a la clínica otros ocho proyectos innovadores que abordan las enfermedades raras. Estos incluyen: una tecnología para optimizar el tratamiento del síndrome de Dravet liderada por Sandra Acosta de la UPF, y tres tecnologías de edición genética; Uni-large, dirigido por Marc Güell de la UPF, ROUTER, dirigido por Puri Fortes en CIMA, Universidad de Navarra, y FRATAXAV, dirigido por Antoni Matilla del IGTP.

Otros dos proyectos se centran en el tratamiento de la esclerosis múltiple: ITH13001, dirigido por Rafael León Martínez en el Hospital Universitario de la Princesa; y un mediador lipídico capaz de modular la inflamación, dirigido por Rubèn López Vales de la UAB. Finalmente, Robert Soliva del Barcelona Supercomputing Center, lidera PELE-e, un software para la optimización de enzimas, y Meritxell Teixidó que lidera el proyecto Gate2Brain del IRB Barcelona.

 

Este artículo también aparece en la web de CaixaImpulse.

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Categoría:

Investigación